Investigadoras CIFDE publican en The Lancet

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Foto 2017 Photo GmailThe Lancet es una de las revistas médicas más antiguas, más prestigiosas y más conocidas del mundo. The Lancet publica varias revistas especializadas, entre las que se encuentra The Lancet Child & Adolescent Health. El artículo publicado en esta revista por las profesoras Alejandra y Mónica Zuñiga Fajuri (investigadora responsable y colaboradora del CIFDE, respectivamente) titulado “Mental health policies tackling violation of children’s human rights in Chile” (Afrontando violación de Derechos Humanos de las niñas y niños con políticas de salud mental) en el número de abril del presente año 2019, destaca el reciente informe del Comité de Derechos del Niño de Naciones Unidas en el que se condena la violación sistemática de los derechos humanos de las niñas y niños chilenos bajo protección judicial o privados de libertad de los cuales casi el 70% presenta al menos un trastorno mental no tratado.

Se señala en la publicación que, pese a las cifras, no sólo las niñas y niños bajo protección tienen poco o ningún acceso a los servicios de salud mental, sino que existe una carencia sistemática de servicios de diagnóstico y salud mental para todo este grupo etario en el país. En efecto, a pesar de que Chile tiene una de las más altas tasas de suicidios de NNA (niñas, niños y adolescentes) y una altísima prevalencia de problemas de salud mental en niñas y niños de 1 a 5 años, el Sistema de Salud (AUGE-GES) sólo garantiza prestaciones de salud mental a los mayores de 15 años, sin ninguna justificación epidemiológica.

Se señala que “La prevalencia de trastornos mentales está íntimamente ligada con la pobreza y la marginalidad, lo que quiere decir que la pobreza es un determinante clave de los trastornos mentales”. Por ello el articulo propone considerar no sólo la justicia de la prestación, sino también los estudios que evidencian que el acceso a salud mental infantil es una política pública probadamente costo-eficiente que ha demostrado que la atención temprana permite minimizar los trastornos asociados o derivados de la violencia, el abuso sexual, la pobreza, el abandono etc.(Así, por ejemplo, los últimos estudios muestran que la inversión en el tratamiento de la depresión y la ansiedad tiene un rendimiento del 400%). “La Salud Mental es una herramienta clave para la lucha contra la desigualdad pues es la condición necesaria para el desarrollo de la autonomía crítica”.

Las autoras critican que en el actual Plan de Salud Mental 2017-2025 del MINSAL muestre poca preocupación por la gravedad de las estadísticas de Salud Mental infantil y el hecho de que los escasos programas que se han desarrollado para este grupo vulnerable no lleguen a cubrir ni el 20% de los diagnósticos de factores de riesgo. Si sumamos al informe del Comité los datos de UNICEF que señalan que en Chile un 71% de los NNA recibe algún tipo de violencia de parte de su padre/madre; un 51,5% es víctima de algún tipo de violencia física y el 25,9% de violencia física grave, es fácil advertir la urgencia de desarrollar políticas públicas efectivas que reconozcan que las niñas y niños debieran tener derecho prioritario a prestaciones de Salud Mental.

El artículo concluye que “La intervención temprana en salud mental ha demostrado ser crucial para romper el ciclo de repetición de la violencia y la deprivación que tan comúnmente se percibe en las historias de los niños vulnerados. Numerosos estudios muestran que la sintomatología psicológica presente en la infancia no es transitoria, y que por el contrario la intervención temprana supone beneficios directos al abordar los síntomas antes de que se transformen en una conducta crónica maladaptativa”. Por ello, “cualquier inversión de capital que no esté dirigida a la primera infancia y jóvenes, puede ser entendida como desvío de recursos desde el punto de vista de la eficiencia” pues los costos sociales de mantener a la población infantil sin cuidado sanitario mental son altísimos en la medida en que entre más adversas son las experiencias de las niñas y niños, más alta es su tendencia a presentar conductas de riesgo en la adultez, además de la posibilidad de exhibir problemas tales como la depresión, violencia, delincuencia, abuso de sustancias, problemas coronarios, cáncer, obesidad, entre otras patologías.

Para más información, véase https://www.thelancet.com/journals/lanchi/article/PIIS2352-4642(19)30061-6/fulltext