ENTREVISTA GABRIELE FORNASARI

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cifde_cmyk

img_6750En el marco de la visita del profesor Gabriele Fornasari (investigador asociado) a Valparaíso, tuvimos la oportunidad de conversar con él, para conocer la situación de la investigación en Italia, específicamente en Trento, entre otros temas.

Profesor Fornasari ¿Cuál es, a grandes rasgos, el estado actual de la investigación en Derecho penal en Italia? ¿Cuáles son los temas a los que se dedica mayor énfasis por los investigadores?

Desde ya comienzos del siglo XXI, se comenzó a estudiar muchísimo la criminalidad organizada, porque Italia tiene problemas muy grandes en la legislación penal sobre el particular, y de cifras de criminalidad. Se han dictado muchas leyes al respecto, como también ha aparecido reciente jurisprudencia en relación a ella, particularmente sobre casos de asociación ilícita, mafiosa, etc., aunque siempre se han tratado los temas clásicos, que nunca han desaparecido. En los trabajos monográficos de los doctorandos y jóvenes investigadores, es frecuente encontrar trabajos referidos a la causalidad, y sobre todo, del dolo, puesto que hay una tendencia jurisprudencial a dar cierto valor a la distinción entre dolo eventual y culpa consciente en los delitos de tránsito. Por ejemplo, en algunos casos, la jurisprudencia ha tomado como dolo casos en que el agente no tenía la intención de matar a nadie, pero la ausencia de cuidado era tan relevante que se podía transformar, en el hecho, en delito doloso.

Una parte pequeña de la doctrina se ha dedicado a estudiar el Derecho Internacional Penal, tanto en manuales, artículos, monografías, y también Derecho comparado, sobre todo en la Universidad de Trento, mi Facultad. Es ya un sello de nuestra Facultad los estudios de Derecho comparado, no sólo en Derecho penal.

Finalmente, otro tema interesante para los investigadores es la Responsabilidad Penal del Médico, y particularmente, los casos en que se entremezcla el Derecho y la Bioética.

¿Cuáles son los incentivos que hay para la investigación en Italia?

Hasta hace poco tiempo, el Estado, a través de las universidades, financiaba a la investigación a través de programas competitivos, donde los interesados podían presentar proyectos de investigación, siempre de gran entidad, generalmente multidisciplinarios, en los cuales concurrían tanto juristas como especialista de otras áreas. Una comisión definía los mejores, y solían aprobarse todos los proyectos de calidad. Actualmente, ha desaparecido progresivamente esta fuente de financiamiento, que cada vez se ha acotado más, y, en consecuencia, los investigadores han recurrido a los recursos de la Unión Europea, que cuenta con muchos recursos, pero es difícil acceder, pues los proyectos requieren de gran trabajo previo, por varios meses incluso, y deben ser proyectos de colaboración con otras universidades europeas, a través de redes de, al menos, tres países distintos, siendo un punto a favor que uno de ellos sea de lengua inglesa. El problema es que Inglaterra salió de la Unión Europea por el llamado Brexit, por lo que se acotan los países de habla inglesa, quedando Irlanda, y por otro lado los Países bajos, Dinamarca, que si bien no son países de habla inglesa, trabajan siempre en inglés. En definitiva, la fuente principal de recursos son los fondos de la Unión Europea.

Además, para los doctorandos existen becas, que se asignan previo examen de admisión, de tres años de duración, y que tienen por finalidad la adquisición de bibliografía, organizar congresos, pasantías de investigación en países extranjeros (momento en el cual la beca es aumentada en un 50%). A los profesores e investigadores las facultades normalmente otorgan beneficios para la investigación además del sueldo, obviamente. En todo caso, ello dependerá de cada facultad. En general, las universidades más importantes de Italia desperdician fondos en congresos de alta magnitud. En cambio, universidades más pequeñas son más inteligentes en la gestión de gastos, dirigiendo los recursos a bibliografía y pasantías de investigación, tanto en pregrado como postgrado.

Los investigadores de la Universidad de Trento cuentan con financiamiento interno, pero también es importante la ayuda que prestan las instituciones locales, a través de becas competitivas, por ejemplo, del Ayuntamiento de la Provincia de Trento.

Finalmente, existe también financiamiento de entidades privadas, por ejemplo, bancarias, en que si bien es difícil para la investigación en Derecho, es posible, siempre y cuando estén referidas a las temáticas que a estas instituciones interesan. Alrededor de cuatro becas son otorgadas por estas entidades en Trento, becas que son de post-doctorado.

¿Qué tipos de publicaciones, monografías, artículos, etc., son los más comunes en Italia?

Nosotros todavía estamos vinculados a la idea de que el trabajo monográfico es un muy buen referente fundamental en la carrera académica, y yo creo que es una buena idea. En España se está abandonando paulatinamente, en Estados Unidos ni hablar. La monografía es la ocasión en que el jurista demuestra su madurez, pues no sólo se trata de saber escribir, de inteligencia, sino que hay algo distinto cualitativamente: el hecho de que hay que tener una idea, pero esta idea hay que desarrollarla incluso teniendo en cuenta las posibles objeciones, respondiéndolas, entonces se trata de un trabajo crítico y autocrítico. Es la parte crítica, sin duda, la más importante, analizar los puntos históricos, comparativos, etc. Para ir adelante en la carrera académica, se debe escribir una monografía. Normalmente, los doctorandos acaban su tesis, la defienden, se convierten en doctores, y si obtienen una beca de post-doctorado lo que suelen hacer es tomarse un tiempo para convertir su tesis doctoral en una monografía.

¿Cuáles son sus investigaciones actuales? ¿Cree que su carrera se dirige en una línea investigativa en particular?

Es una buena pregunta. El jurista suele especializarse mucho desde los primeros trabajos, y seguir desarrollando y mejorando un tema. En lo personal, me gusta mucho viajar, conocer gente, aprender idiomas, y he cambiado muchas veces de líneas de investigación, hablando de temas completamente distintos. En definitiva, depende de la temporada. En 2010 me dediqué a trabajar sobre la criminalidad organizada, ahora me dedico a los temas que se ubican en la frontera entre Filosofía moral y Derecho penal. También me he dedicado a la Justicia de Transición, tema que conocí por una casualidad y me ha interesado muchísimo.

Lo que podría estar presente durante toda mi carrera es el Derecho comparado, primero en relación al Derecho alemán, en que estuve trabajando por seis años, luego Latinoamérica, y muy recientemente el Derecho iraní, y que es una pena, pues no conozco bien el idioma árabe o el persiano, que me gustaría aprender, porque es muy interesante. Podría alguien decirme que aquellas sociedades son bárbaras, pero recordemos que el Derecho penal pertenece a su sociedad, y es esa sociedad la que sabrá cómo hacer justicia más adecuadamente.

¿Cómo es la relación entre vuestra facultad, en la Universidad de Trento, y la Universidad de Valparaíso?

Las relaciones son muy claras. Por cuarta vez estoy aquí dictando conferencias, seminarios, haciendo clases en postgrado. Por su parte, José Luis Guzmán Dalbora (Subdirector y Coordinador del CIFDE) ha estado cuatro veces dictando clases de postgrado en Trento. Emanuelle Corn, discípulo mío, ha estado en esta facultad haciendo clases de pregrado y trabajando en investigación durante tres años. Actualmente se está doctorando Juan Pablo Castillo en Trento, quien es Licenciado en Derecho por vuestra Universidad. Recientemente se doctoró Silvio Cuneo Nash en Trento (doble título de Doctor, en paralelo con la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona). En fin, José Luis ha recibido ya tres estudiantes míos para trabajar en su tesis para alcanzar el grado de Licenciado en Derecho.

El futuro es la colaboración que no sea sólo entre personas, que es fundamental, sino también entre instituciones. Estamos próximos a proponer un Convenio Cuadrilateral entre Universidad de Valparaíso, la Pontificia Universidad Católica de Chile, la Universidad de Antofagasta, y la Universidad de Trento, con el objeto de propender al intercambio de docentes de grado y postgrado. Existen alternativas de financiamientos para alcanzar dicho objetivo, como el fondo de la Unión Europea Erasmus plus.

Para concluir, en el nombre del Centro de Investigaciones de Filosofía del Derecho y Derecho penal, y de la Escuela de Derecho de la Universidad de Valparaíso, le agradecemos sinceramente por permitirnos esta entrevista, muy ilustrativa para conocer la realidad de la investigación en Italia.

Gracias a ustedes, aquí ya me siento como en casa. Conozco muy bien a los profesores de esta facultad, como también a sus autoridades, y siempre me reciben con la amistad de siempre. Volver siempre es un agrado, después de un viaje largo desde Italia. Aquí siempre he visto una correspondencia con la idea de Universidad que tenemos nosotros en Trento.